34 semanas de embarazo

En la semana 34 del embarazo el feto mide unos 45 cm, pesa 2300 gramos y sigue madurando día tras días. Y además, ¡hemos llegado a un punto decisivo para los pediatras! Ya que a partir de las 34 semanas, las complicaciones que podrían aparecer en el recién nacido suelen ser leves o muy bajas.

Concretamente, los pulmones están prácticamente maduros. Sin embargo, en algunos casos la producción de surfactante pulmonar, una sustancia imprescindible para el buen funcionamiento de los mismos, puede ser insuficiente para una correcta respiración durante las primeras horas del bebé. Es por eso que en caso de que se produjera una amenaza de parto prematuro o se tuviese que finalizar el embarazo antes de lo esperado, se debería administrar corticoides para disminuir el riesgo de problemas respiratorios. Una vez administradas las dos dosis necesarias, si se produjera el parto la probabilidad de supervivencia sería casi total.

 

 

CAMBIOS EN LA EMBARAZADA

Por lo que respecta a la madre, ahora el borde superior del útero ya llega hasta el diafragma, ocupando así la mayor parte de la cavidad abdominal y desplazando los órganos restantes de su ubicación habitual. Por eso es común experimentar una leve dificultad respiratoria, molestias subcostales o ardor principalmente.

Además, el peso que ejerce sobre la pelvis empeora los edemas y las varices de las extremidades inferiores. Para intentar remediarlo, es recomendable tener actividad física diaria, la natación es una buena opción, así como masajear las piernas para mejorar la circulación de dicha zona.

Por el mismo motivo, la piel se sentirá más resentida al tener más tensión y estirarse cada vez más, produciendo picor y aparición de estrías. Es importante mantener una buena hidratación con la aplicación regular de cremas y aceites con rosa de mosqueta.

También es común ir notando, de manera aislada e indolora, las conocidas contracciones de Braxton Hicks, en las que el abdomen se pone duro de forma irregular sin la intensidad suficiente como para iniciar el trabajo de parto. Estas pueden ser más notorias en mujeres delgadas, con alto nivel de actividad física y, más frecuentemente, por las noches.

Es en estas últimas semanas de la gestación, que la madre proporciona, a través de la placenta, inmunidad temporal al feto contra infecciones propias de la infancia, protegiendo así al recién nacido hasta la administración de sus primeras vacunas. Teniendo en cuenta este mecanismo de suministro de defensas, se recomienda a todas las embarazadas la vacunación:

  • Vacuna contra la gripe, sobre todo en invierno,
  • Vacuna de la tos ferina: se debe administrar antes de la semana 36, por lo que si aún no se te ha aplicado no dudes en consultar con tu titular. La tos ferina es una infección respiratoria potencialmente grave en los recién nacidos y que es prácticamente evitable con una buena prevención.
  • Vacuna del tétanos

 

SEGUIMIENTO DEL EMBARAZO

En cuanto al seguimiento del embarazo, durante el tercer trimestre tendrás deberes.

1. Se te repetirá una ecografía para valorar de nuevo la posición, la anatomía y el peso del feto, además del desarrollo de la placenta y la cantidad de líquido amniótico. Si la posición del feto es de nalgas o en situación transversa, se deberá repetir la ecografía a las 37 semanas. En caso de que persista con la misma postura, se te podrá recomendar una versión cefálica externa. Este procedimiento sirve para intentar girar al bebé y colocarlo de cabeza y así tener la opción de un parto vaginal. En aquellas pacientes que no sea posible realizar dicha maniobra o que simplemente no la deseen, se programará una cesárea electiva.

2. Deberás realizar la tercera y última analítica del embarazo. Esta nos sirve principalmente para detectar la presencia de anemia, y poder tratarla antes del parto, y para valorar que la coagulación este bien y que llegado el momento se te pueda administrar la anestesia epidural sin problemas.

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